Las hallacas venezolanas

Diciembre 3, 2009

¡Feliz Navidad!

Por Hilda Luisa Díaz-Perera.
2009 Derechos Reservados

(Ver recetas al final)
Quiero agradecer a toda la familia venezolana de mi esposo que es también la mía, a mis amigos venezolanos en EE.UU. y a los que ya tengo después de nuestra mudada a Venezuela, por darme la oportunidad de conocer sus costumbres, sus comidas, su música, su forma de vida y tradiciones.

Desde que era muy pequeña, mis padres, gracias a Dios, me inculcaron el respeto y la curiosidad por las manifestaciones culturales de todos los pueblos. Esta disciplina, que cuando llegamos a EEUU incluía levantarnos a mi hermano y a mí a las 6:30 de la mañana para leer una dosis de poesía o prosa martiana antes de salir para el colegio, fue fuertemente combatida por nosotros dos que protestábamos todos los benditos amaneceres, porque como es natural, leer a García Lorca, a José Martí y a Nicolás Guillén no era precisamente lo que queríamos hacer a esa hora de la mañana. Digo gracias a Dios, porque de ahí pasé a graduarme de la universidad con una especialidad en estudios hispanoamericanos y luego seguí a sacar la maestría en la misma disciplina. Lo que nunca me imaginé fue que a medida que pasaran los años ese deseo de conocer las costumbres de otros seres humanos, especialmente las costumbres de los latinoamericanos, se pudiera ampliar en un país como EEUU, que en mi época de universidad todavía era un país muy homogéneo y étnicamente aburrido.

Mi primera visita a Venezuela fue una explosión de maravillosas experiencias, porque coincidió con las Navidades que los venezolanos celebran sin complejos ni limitaciones, disfrutando cada segundo de la estación, y que normalmente comienza alrededor del 18 de noviembre, fiesta patronal de la Virgen de La Chinita. En esa visita, mi esposo Nelson me traía loca llevándome de aquí para allá, presentándome a amigos y familiares, y con ese cuento me recorrí casi toda Venezuela: Caracas, los Andes, las playas, Maracaibo, Valencia, Coro, Maracay, y bueno, el disloque, ya que después que terminábamos el día él me sentaba con sus padres o sus tíos dependiendo de dónde estuviéramos, y a modo de examen, para que vieran todo lo que yo había visitado ese día, decía muy ufano: “¡Cuéntales, cuéntales lo que viste hoy!

Entre las cosas que más me impresionaron fue la preparación de las hallacas. Yo había probado el delicioso nacatamal nicaragüense que, al menos los nicas que viven en Miami, usualmente lo saborean los sábados para el desayuno, pero no conocía la hallaca venezolana. Tampoco tenía noción de lo que implica hacerla. Cuando nos invitaron a ayudar a prepararlas en casa de unos amigos de Maracaibo, me llamó la atención que la visita comenzara a las 10 de la mañana. ¡No me imaginé nunca que el bonche duraría todo un día!

En Venezuela, la hallaca se le atribuye a los esclavos que, para sus propias comidas, según la tradición, guardaban las sobras de sus amos, las envolvían primero en masa de maíz y luego en hojas de plátano. Sin embargo, la realidad histórica de la experiencia culinaria americana continental es que los “paquetes” de masa de maíz existían en este hemisferio mucho antes de la llegada de los africanos ya que existen huellas de su presencia en la dieta de pueblos nativos como los aztecas, los mayas, y los incas, al igual que otros menos conocidos, que datan de entre 7000 a 5000 años A.C. O sea, que posiblemente, fueron ellos los que cocinaron por primera vez esta comida que llamaban tamalii y que se preparaban como ofrendas para sus dioses.

Según los historiadores, la palabra “hallaca” o “hayaca” quiere decir “paquete”. La hallaca es el pasado, presente y futuro de la comida navideña venezolana. La hallaca va más allá del paquete de masa de maíz. En diciembre, la salud de la economía de Venezuela se mide con el costo de los ingredientes de la hallaca normal. Cada año, hay segmentos en la TV que computan el costo promedio por hallaca y cuestionan si este plato de origen tan humilde podrá ser consumido por los humildes. La hallaca es indispensable en la cena de Nochebuena venezolana y a través de todo el país no se concibe el mes de diciembre sin este plato tan popular, de importante tradición nacional. La familia entera se reúne para preparar las hallacas ya que cada quien tiene una responsabilidad en su confección. Si la familia invita a un amigo a compartir el día, el amigo debe sentirse especialmente honrado ya que es prueba del afecto que dicha familia siente por él. Las reuniones están llenas de recuerdos, comida y canciones. Los clanes familiares se enorgullecen de tener cada uno su “receta milenaria” y “especial” que no comparten con nadie, receta que produce hallacas particularmente sabrosas y desde luego “únicas”, gracias al misterioso secreto culinario legado por una anciana abuela o tía.


Video: Amarrando las hallacas

La variante en la hallaca es su contenido, que va cambiando de región en región. pero que en general incluye cerdo, pavo, pollo, jamón, pasas, aceitunas, huevo, aceite, cebolla, ajo porros, cebollín, alcaparras, pimentón rojo, ají dulce, encurtidos en mostaza, vinagre, y sal, el consomé de las gallinas para el guiso, tocino, y hasta garbanzos en la region de los Andes. La masa se tiñe con el color anaranjado que destilan las semillas de onoto. Después de amarrarse con fino hilo de soga o mecate, los “paquetes” se sumergen en agua hirviendo para terninar de cocinarlos. Y no se hace ni una, ni dos, ni tres hallacas, no. Al final del día pueden quedar hechas más de un ciento, que se van consumiendo durante la temporada navideña, y se ofrecen al visitante o al amigo que pasa a saludar. En Nochebuena, las hallacas se acompañan con el inigualable pan de jamón, la ensalada de gallina y el pernil. Si tienen algún amigo venezolano, no pasen por alto la oportunidad de probar este exquisito ejemplo de la cocina folclórica de Venezuela.

¡Felicidades!

Recetas:

Hallacas/Hayacas

Hallacas

Pan de jamón

Pan de jamón

Ensalada de gallina

Ensalada de gallina

Ponche de crema

Ponche de crema (Venezuela)

Hallacas
Pan de jamón
Ensalada de gallina
Ponche de crema 1
Ponche de crema 2


Nostálgico video de Maracaibo.

Por Hilda Luisa Díaz-Perera. 2009, Derechos Reservados.

Una de los pueblos más alegres y desenfadados que conozco es la gente de la ciudad de Maracaibo en Venezuela. Los llamados maravinos/marabinos* o más populacheramente hablando, “los maracuchos”, son gente abierta, amistosa, jaranera y como dicen en Venezuela “echadores de cuentos”. ¡Cómo serán, que entre ellos mismos dicen que “maracucho bueno se muere chiquito”! Para los que no somos de allá, aprender a tratar con maracuchos significa que hay que “estar mosca”, o ser rápidos como relámpagos porque el humor que despiden es veloz, dinámico y envolvente.

Aunque el maracucho siempre está de fiesta, y como costeños y gente de puerto llevan una sonrisa en los labios, y son abiertos y hospitalarios en todo momento, no hay época del año más bullanguera que la época que comenzaba el 18 de noviembre, día en que los maracuchos le celebran el cumpleaños a su Santa Patrona, la Virgen del Rosario de Chiquinquirá, también conocida por el pueblo como “La Chinita”. Y digo “comenzaba” porque en estos tiempos se anticipa desde septiembre, prolongándose casi hasta carnavales en febrero, porque el venezolano, muy presto a divertirse, no tiene remilgos para empatar las celebraciones de La Chinita con Navidad, Fin de Año y Carnavales en un gran fiestón),

La Chinita-Virgen del Rosario

La Chinita

A la Virgen del Rosario de Chiquinquirá se le llama cariñosamente “La Chinita” porque es una virgen indígena, y tiene los ojos achinados, como los tienen los indígenas de La Guajira, asentados a través de los siglos en esta región. El 18 de noviembre, es costumbre empezar oficialmente los festejos en Maracaibo con la muy esperada “Feria de la Chinita”. También se celebra el “Amanecer Gaitero”, una especie de maratón o competencia donde se miden las agrupaciones musicales que se dedican a interpretar “gaitas”. Al final de la larga jornada, se escoge y premia a aquélla que el público considera ha presentado la mejor.

La gaita es un ritmo regional oriundo, de la zona oriental del Lago de Maracaibo, Estado Zulia. Porque existen muchas teorías, se hace difícil poder precisar el origen exacto. Su base es indiscutiblemente africana, y aunque un tanto diluida, debe también tener un recuerdo no lejano de las fiestas gaiteras provenientes de las provincias españolas de Asturias, Galicia y Vizcaya.

Al principio, la gaita se interpretaba a partir de la Fiesta de La Chinita hasta pasado Día de Reyes en enero y solamente en las regiones arriba mencionadas. Pero su ritmo alegre y vivaz fue superando no sólo las limitaciones de la estación tradicionalmente prescrita y las barreras sociales, sino también las fronteras del Lago de Maracaibo hasta apoderarse de todo el país. Hoy en día, una visita a Caracas en Navidad es testimonio de la popularidad de la gaita ya que no hay lugar nocturno en esa ciudad capitalina que no tenga a su entrada algún anuncio que lea: “Gaitas esta noche” con Gran Coquivacoa, Los Cardenales del Éxito, o Barrio Obrero para nombrar sólo tres de las agrupaciones tradicionales. Tanto es así, que me he encontrado en Caracas, y he visto anunciadas las tres agrupaciones en el mismo lugar a distintas horas y luego el mismo anuncio en otros centros nocturnos. En ningún artículo sobre la gaita se puede dejar de comentar el aporte agresivo e innovador de una agrupación que si cautiva al pueblo, nos deja boquiabiertos a los que somos músicos, y me refiero a la inconfundible Guaco.

Por mucho tiempo las gaitas se vieron limitadas, como también lo fueron otros ritmos con el mismo origen afroide, entre los cuales se encuentra el tango**, el merengue, y las congas cubanas, por considerarse de clases sociales “inferiores”, más precisamente por ser vistos como una manera de diversión de la raza negra. Sin embargo, al igual que éstos, la gaita, con su contagioso ritmo, fue poco a poco ganando espacio emocional en todos por igual y hoy en día puede decirse que no existen niveles sociales a la hora de bailarlas, cantarlas y disfrutar de ellas. ¡Qué bueno!

La gaita además de ritmo, es una actitud, es una canción navideña, o de protesta, o para la virgen; es un baile, es una fiesta, es una orquesta, y es el espíritu de alegría que invade todos los rincones del país en diciembre. No hay navidad en Venezuela sin gaita, sin gaiteros, sin el run-run ronco y quejumbroso de los furrucos, sin el redoblar agresivo de las tamboras que logran aparejar los corazones a su ritmo hipnotizante, sin el aleteo del cuatro que va bailando el ritmo en sus cuerdas,  sin la charrasca chismosa que va dándole su apoyo percusivo a las maracas con su voz chillona y enervante.

Las gaitas cubren en su contenido temas con mensajes políticos (La grey zuliana, Aló, Presidente), mensajes satíricos (La computadora) y desde luego temas de orgullo regional (Sentir zuliano, Orinoco), retratismo de folklore (La moza, Negrito Fullero), así como también temas religiosos, sentimentales y otros por pura jocosidad como lo es el contenido de la Gaita Onomatopéyica. Como ya hemos mencionado, los grupos gaiteros incluyen instrumentación que es también autóctona de la región y que son específicos de las gaitas.

En mi caso particular empecé a conocer la gaita como género musical a través de mi esposo maracucho y la primera que escuché fue La moza. Poco tiempo después Tío Antonio, el hermano de mi suegro, en una navidad que pasamos en Caracas, me regaló dos casetes de aquéllos que había antes que parecían de nunca acabar y que él mismo se tomó el trabajo de grabarme con todas las gaitas que son de rigor conocer.  Tío Antonio murió hace unos años, y en su forma sencilla de patriota maracucho, de alguna forma dejó su legado musical en mí, que no soy venezolana, ni zuliana, ni  “maracucha”. Sin embargo, la gaita encontró terreno fértil en mi alma y en mi corazón de buena maravina/marabina “re-encauchada” y no tengo palabras suficientes para explicar lo que siento cuando voy a Maracaibo y empiezo a pasar el puente… ¡Bendiciones y Felices Fiestas!

*He buscado la ortografía de este gentilicio y al menos en el internet aparece de las dos maneras. Si usted que lee este artículo me puede sacar de la duda, de antemano le doy las gracias. Abajo me puede escribir un comentario.

**Antes de escribirme para decirme que el tango no tiene orígenes africanos, por favor investigue a profundidad.